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Dejame contarte

Eran tus ojos que miraban vagamente, era la luz que esa noche te alumbraba y te daba un aire sereno y desparpajado, fueron esos cabellos rizados que caían para todos lados sobre tu rostro, o esa voz desganada que casi susurraba, la manera de reír discreta que hacia que apenas apareciera una mueca, la forma en que te ruborizabas cada vez que decía una incoherencia, y tratabas de alejarte de cualquier situación que fuera tensa.
O tal vez fue que esa mirada nunca fue para mi y yo trataba de alcanzarla en vano, siempre en vano, esa sinceridad que hiso que nunca me prometieras nada y que al mismo tiempo que suave y a la vez firme me dijeras un "no" sin llegar a ofenderme.
Hablar de tanto y de nada al mismo tiempo, solo reír, vivir, respirar ese momento.
Cuantas palabras sin pronunciar se quedaron en la puerta, emociones contenidas, deseos reprimidos, sentimientos frustrados, esa ocasión en que el teléfono nunca sonó.
Mensajes esperados en vano, un grito ahogado, agonizando paso a paso.
Y quedarse con todo ese amor, guardado, cansado solo esperando.

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